Sin saber por qué.
Sin querer.
La distancia se hace más grande,
se asemeja a un abismo.
Las miradas y palabras
ahora no son más que humo,
humo que se pierde mientras fumo.
"No lo pienses" me digo,
pero vuelvo a caer
y otra vez echo de menos.
¿Para qué? pienso para mi.
Hay cosas que, por desgracia,
están destinadas a no ser.
Y yo soy, solo una imbécil,
perdiendo su mente en recuerdos.
Esos que sacan sonrisas, si,
pero también hacen brotar lágrimas.
Ahora toca resignarse,
guardar esos momentos en mi mente
y esperar que no se borren.
No hay comentarios:
Publicar un comentario