Estabas en frente de mi, mirándome fijamente a los ojos.
Yo sonreía como una tonta y notaba como mis mejillas se iban enrojeciendo.
Tú me sonreías, con esa sonrisa que me vuelve idiota y te acercabas poco a poco.
Por mi cabeza pasaban miles de pensamientos y cuánto más cerca estabas más nerviosa me ponía.
Incluso cuando tus labios se juntaron con los míos era incapaz de creerlo, pensaba que no era real.
¿Eres tonta Irene? Claro que no era real, era un sueño.
Un sueño increíble que desearías que pasara en realidad pero que es muy poco probable, por no decir imposible que pase.
Pero bueno, dicen que todo se puede lograr si se puede soñar.
No pierdo la esperanza de que un día tus labios besen los míos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario