viernes, 19 de julio de 2013

Capítulo 1

Se despertó, miró por la ventana y vio como el brillante sol entraba por la ventana.
Como un día cualquiera se lavó la cara, fue a desayunar y se arregló para empezar un nuevo día.

Alejandra es una chica de 20 años, de pelo negro y ojos verdes que estudia 'Imagen y sonido'.
Se ha mudado hace poco a Madrid porque a su padre le ofrecieron un puesto de trabajo, por lo que no conoce bien la ciudad ni tiene muchos amigos; más bien podría decirse que no tiene amigos en la gran ciudad, solo compañeros de clase.

Alejandra  está terminando de arreglarse cuando su padre la llama para que desayune con él, a lo que ella contesta gritando:
- ¡Dame 2 minutos papá, enseguida salgo!
Dio los últimos retoques a su maquillaje, se puso una cazadora vaquera y salió de su habitación sonriente a desayunar con su padre.
- Buenos días papá.
- Hola hija, siéntate, tengo que hablar contigo.- Dijo su padre con voz preocupada.
- ¿Qué pasa papá? Me estás preocupando.- Alejandra no tenía ni la menor idea de que querría decirle su padre y por su mente pasaban miles de ideas.
- Verás hija, he conocido a alguien en el trabajo; se llama Lucía y hoy tenemos una cita, quería que lo supieras.
Los padres de Alejandra se habían divorciado hace un año y ella todavía no lo había superado, por lo que su reacción no fue nada positiva.
- ¿En serio papá? ¿Ya te has olvidado de mamá? No puedo creer que seas tan insensible. Te odio. - Dijo esto y salió de casa dando un portazo.
Ese 'Te odio' se quedó retumbando en la cabeza de Pedro, el cual había intentado ser sincero con su hija para evitar problemas y había conseguido justo lo contrario.

Bajó las escaleras corriendo y salió del portal llorando. Andaba hacia ninguna parte, con la mirada perdida, mil pensamientos en la cabeza y la música a tope en su cascos.
Suena 'Just give me a reason' de Pink cuando llega a Gran Vía y empieza a perderse entre la gente. Ha decidido no ir hoy a clase, no tiene la cabeza como para concentrarse y necesita estar sola para pensar en todo lo que ha pasado en este último año; la ruptura de sus padres, el mudarse a otra ciudad, perder a sus amigos...
Está tan sumergida en sus pensamientos que se choca contra alguien en mitad de la calle, tirando todo lo que llevaba en la mano. Cuando Alejandra levanta la vista para ver con quien se ha chocado se encuentra con uno de sus compañeros de clase. Ambos se reconocen y sonríen:
- Lo siento Dani, no te había visto. Te ayudaré a recoger este desastre.
- Tranquila, no te molestes.- Dani la sonríe y se agacha para recoger todas su cosas- ¿Estás bien Alex? No tienes buena cara.
- Si, no te preocupes, solo que no he dormido bien esta noche.- Decide decirle, ya que no tiene la suficiente confianza para contarle la discusión con su padre. - Oye Dani, una cosa, te agradecería que no me llamaras Alex, no me gusta demasiado.
- Oh, claro, lo siento, no quería incomodarte.- Esboza una sonrisa en señal de perdón y ella se la devuelve.- ¿Te llevo a clase? Vas a llegar tarde.
Alejandra no sabe como reaccionar, tenía pensado no ir a clase, pero si le dice que no él preguntará el motivo y no quiere contarle lo que ha pasado. Se queda callada unos segundos y termina diciendo 'Me harías un gran favor.'
Dani la mira y se da cuenta de que ir a clase es lo último que Alejandra quiere en esos momentos, sabe que algo le pasa pero no quiere preguntarla porque entiende que ella no quiera contárselo, así que, se le ocurre una idea:
-¿Y si no vamos hoy a clase? Conozco un sitio donde ponen unos cafés y unos donuts increíbles ¿Has desayunado?
Ella siente un gran alivio al escuchar la propuesta de su compañero. Por un momento se siente feliz y lo deja ver a través de una pequeña sonrisa - Me parece perfecto, ¿ese sitio del que hablas está muy lejos?- dice mientras le mira.

Mientras tanto, Pedro, el padre de Alejandra, está llegando al trabajo. Aparca el coche y al bajar se encuentra con Lucía, la mujer de la que le había hablado a su hija. Ella le saluda sonriente, como todos los días, pero hoy no recibe la respuesta habitual, hoy no; Pedro sigue pensando en ese 'Te odio' que su hija dijo antes de salir de casa, no puede sacárselo de la cabeza. Contesta con un simple 'Hola' sin sonreír, sin mostrar la más mínima ilusión por verla. Pasa de largo y va hacia su despacho. Al llegar se sienta y una lágrima cae por su cara. 'Si Alex supiera todo lo que pasó entre su madre y yo sería más comprensible' piensa, pero no quiere contarle nada para que sea feliz, aun quedando él como el malo; la felicidad de su hija está por encima de la suya propia.